sábado, 30 de abril de 2011

LA ROSA


ROSA

Rosa que limpiaste
 de espinas, Dolores y tormentos,
aquella tarde, en la cual,
las lágrimas, eran el único consuelo.



Pasado está el miedo y la congoja

tu color encendió los arrestos

que los desalientos habían mancillado

y , hoy, tu fragancia reviven prestos.



martes, 26 de abril de 2011

LA VERDAD

Yo tengo mi verdad. Tú tienes tu verdad. Él tiene su verdad. Todos y cada uno tiene su verdad. La VERDAD ABSOLUTA, quizás sea, la suma de todas las verdades.


26.4.2011

domingo, 17 de abril de 2011

EL POLLINO



Hosanna! ¡Hosanna!

A paso lento miro y observo.

Siento sobre mi lomo un peso

Nunca fui siervo de tal esclavitud.



¡Hosanna!¡Hosanna!

Siento sobre mí el suplicio

Un terror abominable

Una terrible cruz, un sacrificio.



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Mantos, ramas y pañuelos.

Gritos de enardecida multitud.

Y siento…..¡que pena siento!



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Ojos miran al que esta arriba

Muchas esperanzas en El puestas

Quizás sea un héroe, quizás un rey.



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Mi lomo se parte, ¡ay!

NO es un peso físico

Es un peso inmaterial que aplasta



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Estaba yo debajo del olivo

Pastando mi comida

Mirando al sol con placidez.



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Bendito seas que llegas como Rey

Bendito seas que nos liberarás

Bendito seas que vienes de David



¡Hosanna! ¡Hosanna!

Ay ! Ay! Esos que aclaman1

Todos ellos, se perderán en la noche

Cuando a EL, por AMOR, sea crucificado


jueves, 14 de abril de 2011

EL ROBLEDAL DRUIDICO


Los robles pasaban rápidos delante de mis ojos. Pareciera que hacían un maratón sin fin por la ribera. Iban hacia atrás en pos, quizás, de un tiempo pasado.
El tren seguía su trayecto paralelo al río que se resguardaba, de las miradas de los ojos turbios de pasajeros inquietos, tras el tapiz que le ofrecían los robles majestuosos y centenarios.
Todo lo circundante desapareció en un instante. De pronto, me sentí entre el robledal, justo al pie de un roble grandioso y que, en su corteza, estaban talladas figuras. Predominaban tris- queles y vasos o copas. Seguí por una senda en la que, de tanto en tanto, en un roble figuraba un consabido trisquel. Era un camino señalado y llevaba hacia una colina abierta.
Acercándome a la colina vi, a lo lejos y en la cima, a un ser vestido con túnica blanca al lado de una piedra que parecía un altar. No lejos de él había una charca rodeada de personas y algunas dentro de la misma.
Cercana al altar había un fuego con un recipiente de cobre en la que había un cocimiento de algo que embriagaba el entorno por el olor que desprendía. Al lado, había otro personaje que sacaba un poco del brebaje y se lo daba a la persona que se le acercaba demandándoselo y, acto seguido, se dirigía hacia la charca en la que se introducía por unos momentos para después salir y sentarse a la orilla en estado meditativo.
De pronto, me sentí impelido por alguien que me cogía del brazo, una mujer exultante y majestuosa también vestida con túnica blanca. Me dejé llevar y me acercó hacia donde dispensaban el brebaje ofreciéndome un vaso lleno invitándome a beberlo. Bebí despacio con algo de aprensión, pero a la par sin poder negarme. El sabor era extraño, no podía discernir bien, pero tenía un sabía entre dulzón, amargo, ácido y a la par un sensación de aspereza. Nada parecido a lo que yo pudiera registrar en mi cerebro como bebida.
La mujer, acto seguido, me llevó hacia la charca invitándome bañarme en ella y así, vestido me introduje en ella de su brazo.
A los pocos minutos me conmino a salir y a sentarme en una piedra granítica a la orilla.
En este instante un silbato sonó y mis ojos volvieron a una aparente realidad. Los robles habían quedado atrás y nos acercábamos a la estación de destino.
Todo había sido una ensoñación pero mi cuerpo se sentía pesado y somnoliento como si hubiera tomado un somnífero.
Mi hijo, a la sazón mi acompañante en ese viaje como hijo y como médico, insistía en que tenía otro aspecto, aparentemente más rejuvenecido.
Cuando llegamos al hotel me dispuse a dormir diciendo a mi hijo que tenía mucho sopor.
Dormí más de doce horas seguidas. Al despertarme; me sentía otra persona, llena de vitalidad. Íbamos al especialista médico. Una segunda opinión según mi hijo y ponerme en manos de la mejor especialista en mi dolencia de todo el país.
Cuando llegamos a la consulta mi asombro fue mayúsculo cuando la médica especialista era la mujer druídica que me había hecho tomar el brebaje y me había invitado a meterme en la charca. Yo jamás la había visto antes. El asombro fue tal que, al saludo, me quedé ensimismado y me preguntó si me ocurría algo a lo que aduje que simplemente me había parecido que la conocía de otro lugar y no recordaba bien.
Mientras la doctora leía los informes médicos y charlaba en términos médicos con mi hijo observé en un estante un trisquel, cosa que me llenó más de confusión y extrañeza. “Había que hacer nuevas exploraciones antes de intervenir o hacer un nuevo diagnóstico”
Fueron dos días de extensos exámenes en los que cada resultado era completamente diferente a los que se habían aportado. Todos y cada uno exámenes y análisis médicos aducían que estaba sano y no había tenido jamás aquella enfermedad aparentemente incurable. Y lo que es más, yo estaba perfectamente y me sentía como un hombre de 35 años con una vitalidad mayor que la de mi hijo.

domingo, 20 de marzo de 2011

LA GAVIOTA


( para Concha, mi hermana)
Displicentemente, y de una manera lejana, escuchaba el sonido de la lluvia que golpeaba con fuerza en la persiana de la ventana de mi habitación.
Era como un torbellino de piedras que pugnaran por llegar a un blanco cierto y que invitaban a entrar en un trance mayor.
En un estado de duermevela y que, iniciaba la vigilia con inusual pereza, recordaba, con nitidez, el sueño que había “vivido” en aquella noche.
Soñé con un ave que, con lucha y esfuerzos, después de muchas vicisitudes consiguiera remontar el vuelo. Un ave herida y casi sin fuerzas, pero eso sí, con VOLUNTAD.
En ese recuerdo vago-real-irreal, sentía admiración por esa ave del sueño. Admiraba su voluntad y persistencia a conseguir su propósito, a pesar de la inconveniencia de su estado físico.
Al final consiguió elevar su vuelo y perderse en el cenit.
Tal vez, y aunque sabía que el sueño era más rico en mensajes, lo importante fuera eso.
Con la mente recreándose en esa valiente ave y su logro, decidí levantarme.
El día se presentaba duro en el trabajo, así que, mientras antes me acoplara al mundo “real”, tanto mejor.
Voy al baño. Me lavo la cara y, al secármela, miro al espejo y veo la cara de una gaviota.¡El ave del sueño!
En ese momento se agolpa todo el recuerdo del sueño con las vívidas imágenes y me pregunto que, si soy yo simbólicamente la gaviota; ¿que he de hacer para levantar el vuelo?
Decido volver a la cama con la intención de retomar el sueño y que éste me dé la pauta. Pero el hemisferio izquierdo ya ha tomado posesión y comienzo a analizar.
Pero, de manera curiosa, estoy comenzando a enlazar relatos del sueño con mi vida actual.Realmente me veo incapaz de realizar cosas que no sean las meramente rutinarias. Se me ha bloqueado la capacidad de inventiva y perspectiva de la vida.
Sigo analizando y reconozco que, como profesional, puedo estar satisfecha de mi hacer. Como ser humano con unos valores éticos y morales en equilibrio, pero emocionalmente estoy perdida …… herida.
Sigo sin saber enderezarme para remontar el vuelo que me permitiría ir más allá de lo rutinario de mi quehacer diario y alcanzar lo que mi alma anhela. Algo que me haga estremecer de ansia por seguir enalteciendo mi experiencia vital.
Me planteo, entonces, que estoy buscando en la vida. En ese momento comprendo que, hasta ahora, fui cuasi un “zombi” al que la sociedad marca su ritmo de existencia.
Pero, BASTA! Eso no es lo real, pensaba.
Pero; ¿ Qué es lo real?
¿Qué debo hacer?
¿Cómo transformar esa vida anodina en una vida plena? He ahí el dilema. He de remontar el vuelo como sea. Soy la gaviota herida que debe izar el vuelo para conseguir su LIBERTAD
….
Y TÚ, ¿ TIENES UN ESPEJO?

viernes, 18 de marzo de 2011

a Japón


La grulla se quebró

En la tarde que encendió el miedo.

Fue sepultada entre mares y escombros

Pero renacerá como ave fénix

Porque los ojos de AMOR se posan en ella



domingo, 13 de febrero de 2011

ETERNIDAD


Ando vagando
Por los jardines del tiempo
Buscando el reloj
Que marquen las horas
Que sólo se mecen en los sueños.

Recorro los senderos
Que conducen a las quimeras
Esas que se hallan
Más allá de lo manifiesto
Y que sólo aparecen en luna llena.
En el eterno vagar,
Las certidumbres, se opacan
Atinándose un amanecer
Que se aquieta en el espacio
Esperando que el cenit le prosiga.